domingo, 15 de febrero de 2009

Y sucedió

Qué cercano es lo bello aunque pasara hace siglos, aún me parece anoche, cuando culebreaba por su cuello, para derramarme en su espalda, recorrerla hasta llegar a su corazón y danzábamos a su ritmo acompasado.

Pero ella se marchó, y se llevó todo, pero yo me quedé la luz de su mirada mientas nos amábamos, el suave tacto de la piel del interior de sus muslos, el aroma del amor hecho verbo, sus rizos enredados en mis dedos, el exquisito sabor de sus labios que ansiosos y jugosos esperaban a fundirse en los míos. Del sonido de las estrellas acompañando a sus gemidos, de mi respiración entrecortada, y de la deliciosa sensación del extasis simultaneo.

Soy feliz porque pasó, por que amé. Porque aunque termino, ella me amó y sucedió.

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