domingo, 15 de febrero de 2009

Atrapado

Hace no mucho leí "El niño con el pijama de rayas" (por cierto no vayáis a ver la peli, en casa no pierde mucho tampoco) y la historia me conmovió. Algo tan cruel, tan inhumano, reflejado en los ojos de la inocencia de Bruno.Desde su punto de vista, cargado de ingenuidad, que no le permitía conocer la realidad, y que en su vida termina de saber exactamente quienes son esos "granjeros".

En la contraportada del libro habla sobre la existencia, aún, en muchas partes del mundo de este tipo de vayas que privan de libertad a la gente, y por desgracia, no todas esas vayas rodean a alguien que haya hecho algo malo.

Sigue habiendo reservas Indias en estados unidos, cárceles por pensar diferente a un régimen autoritario, o por haber tenido dos hijas, zulos construidos desde la barbarie para retener a inocentes por el mero hecho de haber nacido en un lugar donde hay que pagar impuestos para tu propia libertad, correccionales donde adolescentes malganstan y terminan de torcer, sus vidas por no existir una reinserción consecuente y madura. Cubículos donde depositan personas por no ser de la misma etnia o raza dominante.

Y luego están las prisiones autoimpuestas por nosotros mismo al entrar en la vorágine de esta sociedad, en la que te esclaviza el trabajo, la hipoteca, la moda, la televisión etc...

A veces creo que el ser humano va en retroceso, pues es terrible estar atrapado en contra de tu voluntad, pero lo realmente patético es ser uno mismo el que se tenga preso.

Les mando toda mi energía a todos aquellos que sin merecerlo están encerrados, ya sea tras unas rejas, unas vayas, una pareja que maltrata, un campo de trabajo, una reserva.

Y le mando todo mi raciocinio a todos aquellos que hicieron por encerrarse, unos contra su voluntad por saltarse la ley para que sean conscientes de lo que hayan hecho y todo aquel que hubiera inflingido dolor la vida le devuelva una carga empática y sienta lo mismo que el provocó.

Y los que apagaron sus luces de libertad, y los que se encerraron en sus vidas, sean conscientes de que en su mano está volver a sentirse libres y poder correr como niños.

Que nada os atrape, salvo los buenos sentimientos, porque si te agarran, te harán libre

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