domingo, 15 de febrero de 2009

Ilusión o iluso

Hay un dicho:

De ilusión también se vive

Pero yo digo

Sin ilusión no se vive.

Aún recuerdo la noche del 5 de enero, esperando a ver que traerían los reyes, o cuando en verano, en casa de mi abuela esperaba los regalos por mi cumpleaños. Más tarde descubrí el placer de regalar, porque la ilusión al ver las caras de quien sorprendes con el regalo es casi insuperable.

Te ilusionas con un nuevo trabajo, con un reencuentro, con un amigo con un gesto amable de alguien que te quieres, esperando en el aeropuerto un regreso.

Luego también está la ilusión del amor, la que te ofrecen tus padres y tu familia, esos abrazos únicos, esa ilusión de querer y sentirte querido.

La que ofrecen los amigos, y que pasa, siempre que los prejuicios lo permiten, esa relación por la que das todo por ellos, y recibes cariño y apoyo en la misma medida

Y posteriormente llega el AMOR, ese que te da la vuelta a todo tu mundo, romper los esquemas y cambia todas tus ideas preconcebidas, y surge la magia, el estómago se encoge y tu ilusión llega a límites insospechados.

Pero esa primera vez, que todo es mágico, normalmente termina, puede ser paulatino, y vas bajando de la nube, hasta que depositas tus pies en la tierra y no duele tanto el final, o puede ser que te construyan una escalera hasta el cielo, y parece que sigues dando pasos y siempre hay un peldaño, pero de repente, sin previo aviso, esos peldaños desaparecen y caes al vacío, hasta que tocas fondo, el golpe ha sido en ocasiones letal, otras solo doloroso.

Por eso ahora ya no se si me ilusiono o soy un iluso, porque a pesar de todos esos palos, sigo creyendo, y sigo subiendo confiado, quizá me agarro a una barandilla que voy construyendo, pero si se acaban los escalones, caes sin remedio.

También estos golpes pueden dártelos tus “amigos” y en raras ocasiones puede suceder en tu familia, pero son distintos, duelen, pero normalmente se terminan solucionando, porque ese sentimiento perdura. Pero el amor si acaba, rara vez da paso a una amistad, salvo que haya sido paulatina la transición, pero si te dejan caer, el mismo dolor te imposibilita poder ser amigos, o guardarle en un buen lugar en tu corazón.

Pero no dudo, seguiré ilusionándome si surge la oportunidad, porque las cosas siempre las haré como si fuera la primera vez, tal vez soy un iluso y seguiré siendo una víctima del amor, o quizá esa ilusión de lugar a algo muy especial.

Así que seguiré siendo un ilusionado aunque lo que en realidad todo el mundo crea es que soy un iluso.

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