domingo, 15 de febrero de 2009

No tengo ganas ni de tener ganas

Racaneando, sin animos para levantarte, menos mal que no toca trabajar. Supongo que todos tenemos estos días en que prefieres encerrarte en ti mismo, no ver a nadie y quedarte quieto pensando, soñando, añorando. Pero sin ganas de empreder nada, como aquel que perdió batallas que parecían ganadas, y la derrota te arrebata mucho más que la victoria. Sientes no slo el vació, si no una profunda sensación de soledad:

Pero poco a poco te levantas, desayunas, miras a la calle y el mundo ha dado otro giro, y nada se detiene, lo que ayer te hizo daño se quedó atrás, hoy es una nueva oportunidad para ti.

Sonries, y sales a la calle y vuelven las ganas de tener ganas, y probablemente te volverán a herir, y tu dejarás caídos en el camino, pero así es la vida, lleno de matices, buenos y malos, pero hay que tener el valor de enfrentarlos de cara.

Vaya, hoy ya tengo ganas


Ya me he puesto la sonrisa


Y voy a trabajar con todas mis ganas

Desde la prehistoria siempre fue igual

Atrapados, pero esclavos de nosotros mismos

Para finalmente liberarnos y gritar a los cuatro vientos, que somos libres
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