domingo, 15 de febrero de 2009

Efecto mariposa

Supongo que todos habréis oído hablar de él, no me refiero al grupo de música, si no a la parte de la Teoría de Caos, en la que dice que “Si agita hoy, con su aleteo, el aire de Pekín, una mariposa puede modificar los sistemas climáticos de Nueva York el mes que viene“ Lorentz.

Lo que viene a decir que el mínimo gesto en una parte del mundo puede causar grandes consecuencias en el polo opuesto.

Pero no quiero hablar de condiciones meteorológicas, ni de la teoría del Caos, si no de lo importante que son esas pequeñas cosas, esos mínimos detalles, que pueden llegar a provocar grandes consecuencias, tanto agradables, como las mas desastrosas.

No solemos darnos cuenta de las consecuencias que tienen nuestras palabras, las que decimos, las que escribimos o incluso las que callamos. Yo tengo un nombre para esto, pero hoy no lo desvelaré...

Continuamente nos encontramos con dicho efecto, constantemente. Una palabra amable, una mirada intensa, o una sonrisa, puede conseguir que el devenir del día cambie de rumbo, o incluso la tendencia de tu vida. Así me he sentido más de una vez con alguien que de manera altruista veía algo más allá en ti y te hacía sentirte especial.

Un abrazo, a priori un "simple" abrazo, puede llenar el corazón de alguien, hacerle sentir bien, y que continúe con más fuerza este camino que es la vida.

Pero igual un mal tono, un silencio a destiempo, o un grito mal dado pueden dar al traste con las ilusiones o expectativas de alguien, hacer que se rinda o que abandone sus sueños.

Cuantos sueños rotos, cuanta humanidad perdida por un desencadenante ínfimo, ya sea un riña en el colegio, una mala respuesta de un amigo, o la desidia de un gesto del ser amado.

Siempre se ha dicho que no hace daño quien quiere si no quien puede, y es cierto, pero no somos conscientes de cuan podemos causar un mal, con un mínimo gesto, o al contrario, quizá estemos salvando una vida con una sonrisa.

Y ahora os voy a contar una historia o una fantasía, a veces hay que creer para ver.

Un niño de 5 años jugaba con su hermano de 6 años, en la calle (que tiempos) y pasó un chico, con los ojos llenos de lágrimas, tendría unos 20 años, quizá más, a él le parecía un gigante. Cuando se acercó donde estában los dos hermanos, el pequeño al verle llorando, se acercó y le dijo - ¿Me llevas a caballito? El chico le miró, y el pequeño mostraba una gran sonrisa, de esas que solo los niños y la gente de alma pura saben mostrar. Asíntió con la cabeza, el niño se subió a un muro, y desde allí saltó a su espalda, el chico corrió con él, saltó y rió. Durante 5 minutos olvidó sus problemas, y volvió a ser un niño, y el pequeño fue feliz, sintiendose flotar. Cuando se marchó se llevaba una sonrisa, y había perdido sus lágrimas, y no hizo ning´n ademán de buscarlas, ya no le hacían falta

Al cabo de los años este niño se hizo mayor, y vio en la televisión a aquel chico, que era famoso y por su trabajo mas de una vez ha "flotado" ingrávito como el hizo con ese niño. Y solo por un segundo, este niño pensó, ¿Se acordará de ese paseo?

Y ese niño era yo...

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