martes, 15 de septiembre de 2009

Azucena


En un mundo ahogado por la malicia de gran parte de sus habitantes, corrupto de emociones, lleno de gente y vacío de personas, donde la oscuridad impregna las almas de un viscoso sabor a derrota y perdición, absorto por el bombardeo de aireos de vidas privadas de personas públicas, agobiado con las prisas estresantes de la masa urbanita. Cuando menos lo esperas surge una esperanza y brota en tu vida la esencia de una Azucena.

Símbolo de la pureza, inocencia, candor y majestuosidad en la cultura cristiana, o llamada flor de Loto en Oriente, donde simboliza la paz y la armonía. Esa flor que llega, como dirían los sabios en el momento justo al sitio donde la esperan. Y en su llegada sientes como recobras gran parte de tus principios, te despojas de ponzoña acumulada en tus largos periodos de divagación terrenal.

Te das cuenta de que no has seguido el camino que siempre habías deseado para ti, que se torció la rama de tu senda, y caminas encorvado de emociones, con la impureza y la polución de la vida mundana de la rutinaria existencia, de los vicios adquiridos tras años de seguir la corriente.

Pero te ilusionas, porque has encontrado una esperanza, no todo está perdido, aún hay vida más allá de los automatismos de esta sociedad, aún hay sentimientos tras la coraza metálica del gran conglomerado de asfalto y cemento por el que transitamos. Hay emociones puras y seres que no solo las poseen si no que las contagian de manera dulcemente irremediable.

Por esa flor he descubierto que mi manto de esencia ya no era tan blanco y me ha abierto los ojos para tratar de volver a mi inocencia perdida, de recuperar ese empuje limpio que siempre me movió a ser mejor cada día. Tan solo para ser digno de su favor, del regalo de su compañía, del invalorable premio que supone su ejemplo de vida y principios.

Regreso de manera inesperada, pero esta vez para quedarse, para mostrarme el sendero a la virtud, la guía para tratar de alcanzar cada día la mejor versión de mí, y sin percatarse del efecto que causa, camina por la vida iluminando rostros y concibiendo sonrisas.

Azucena, lirio, flor de Loto, espero que siempre permanezcas cerca, para ser como un faro en la oscuridad de la noche de pureza que cubre con su mando a este mundo profano y vulgar, para mostrarme el amanecer del manantial de sentimientos que la madre tierra nos reserva y nos regala en casa expresión natural, como una puesta de sol, unas estrellas alineadas o el dulce aroma de una Azucena.

De rostro dulce y tierno
con tu mirada sincera
A tu lado no hay invierno
ya siempre es primavera

Por el calor de tu amistad
el sabor de tu cariño
el color de tu beldad
me siento de nuevo niño

Vuelvo a tardes de verano
donde solo hay inocencia
agarrado de tu mano
me conduces a mi esencia

Por ti he ido descubriendo
que no hacemos amigos
que los vas reconociendo
y ya siempre van contigo

Te reconocí al verte
eras alguien especial
lo supe al escucharte
y ser tan natural.

Esta amistad es reciente
aunque no lo parezca
ahora en fase creciente
pa'que no desaparezca
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